El Tiempo Aceptable

Por Jon Castillo

2Corintios 6:2

Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salud te he socorrido: he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud:

El texto es muy reconocible para muchos cristianos y lo usamos mayormente hablando con inconversos. Sin embargo si examinas el contexto verás que también apela a los cristianos. Tenemos salvación por el sacrificio del Señor Jesucristo. Salvación significa que somos justificados delante de Dios como si nunca hubiéramos pecado. Delante de Dios, si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana. Si en verdad llegaríamos a entender esta verdad (o en muchos casos recordarlo) nos haría gritar con júbilo.

Salvación también significa que somos redimidos. Nuestra redención es más preciosa que todas las piedras preciosas y fue comprado con la sangre de nuestro Señor Jesús. 2Pedro 1:18 Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata. La redención es de gran precio. Cristo Jesús pago la deuda del pecado. Denota liberación de esclavitud, cautividad o cualquier maldición. Somos redimidos del poder de Satanás y el pecado. ¡El Señor Jesús obtuvo eterna redención por nosotros! Salvación significa perdón. Dios abandono toda condenación por el sacrificio de su Hijo. Por medio del perdón que recibimos en Cristo, tenemos paz para con Dios. ¿En verdad, valoramos el perdón que tenemos por medio de Jesús? Supongamos que tú me haces una maldad y en sinceridad te lo perdono, y luego después de un tiempo nos vemos de nuevo y resulta que no he olvidado tu ofensa. Entenderíamos que yo había perdonado, pero no lo olvide. Dios no solamente nos perdonó pero el olvidó la ofensa en Cristo Jesús. Una de las grandes maravillas que encontramos en la Biblia es que Dios echa los pecados en lo profundo de la mar. Miqueas 7:19 El tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados. Nos debe conmover en nuestros corazones que Dios promete justificarnos, redimirnos, perdonarnos y olvidar los pecados. Jeremías 31:34 Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Hablar de este tema tan grande y gloriosa me llena de emoción. Este es nuestro mensaje de salvación que predicamos. El mensaje no debe ser dado monótono. Deberíamos explicarlo con las ganas que merece. Si te encuentras dando el mensaje de salvación como una rutina, deténgase un momento y medita sobre la salvación que Dios nos dio. Acuérdate que predicamos un mensaje que los hombres no han creído aunque lo han escuchado. Nosotros entendemos el tema porque lo hemos recibido de Aquel que nos salvó y nos llamó con vocación santa. Vayamos con ánimo, con gozo, con confianza para anunciar este glorioso mensaje de salvación. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

¿Como se aplica el texto a un cristiano? Necesitamos tomarlo personalmente. El texto implica una urgencia de llevar el evangelio de nuestro Señor Jesús al mundo. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud. Vemos en la Biblia que el Señor esta siempre trabajando, siempre buscando al pecador. Abre tus ojos y veras que Dios nos pone en increíbles situaciones para hablar el evangelio a nuestros amigos, compañeros de trabajo o salón y familia. En el libro de Hechos leemos que un discípulo llamado Felipe estaba caminando rumbo a Gaza porque el ángel del Señor le había dado unas instrucciones. En camino se encontró con un eunuco y le explico la salvación comenzando desde la escritura de Isaías, le anuncio el evangelio de Jesús. Felipe, el discípulo de Jesús, no supo que el iba ayudar al eunuco entender el plan de salvación. El solo fue obediente al mandato de Dios e iba a rumbo a Gaza para hacer la voluntad de Dios. Debemos aprovechar todas las oportunidades de regalar un folleto de la Biblia, invitarlos a la reunión o tomar tiempo para estudiar la Biblia con la gente. Debemos estar ocupados en la salvación porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud. Yo recuerdo hablando con mi padre el día antes que falleció. Mi padre fue católico (en nombre) toda su vida. Tuve yo muchas oportunidades de hablar y discutir con el de las escrituras pero nunca acepto la verdad de las escrituras. El día antes que falleció, me llamo por teléfono y comenzamos a hablar de la salvación. Me dijo que tenía ganas de hablar conmigo precisamente de la salvación. Durante los próximos minutos explique nuevamente el plan de salvación. Mi padre reconoció las palabras de Dios y yo le dije que pudiera hablar con Dios y arrepentirse de su pecado y pedir la salvación esa misma noche. Le dije que la salvación era un regalo de Dios que solo requería que el lo pidiere de Dios. Me dijo que iba pensar en las palabras y mañana me esperaba para seguir con la conversación. Mi padre murió el día siguiente. Yo no se si mi padre recibió a Cristo como su Salvador, sin embargo doy gracias a Dios que me dio la oportunidad otra vez de hablarle de la salvación. Hoy puede ser la última oportunidad que tienes para hablar con un amigo o querido. No pierdes la oportunidad. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

Muchas veces dejamos que la vergüenza o el temor nos ganan y perdemos la oportunidad. Nos convencemos que hablarles otra vez seria molestia a ellos. ¡Es una mentira del diablo! Los versículos antes de nuestro texto dice, “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. El trabajo de nosotros es hablar de Aquel que no conoció pecado y hizo pecado por nosotros para que fuésemos hechos justicia de Dios en él. Es curioso que no tenemos ningún problema con hablar de cualquier tema debajo del sol con los hombres, pero una vez hablando de Cristo nuestros gestos cambian y nuestro voz comienza a tener otro tono. ¡No debe ser así! ¿Por qué no estamos hablando más de Cristo? Deberíamos hablar de su evangelio con más confianza y más frecuencia. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

Los ministros de Dios pensamos que nuestro principal trabajo es edificar a los santos. ¡No es cierto! El trabajo del ministro de Dios es ganar almas. Ir a todo el mundo y ganar almas. El ministro que no sale a ganar almas es una vergüenza y fracaso a la vocación de Dios. No pretendo menospreciar los estudios que se dan en las iglesias. Es necesario edificar y enseñar los santos, pero no es tu principal trabajo. Tenemos un mensaje de salvación que predicar y Dios ha escogido la locura de la predicación para salvar a los creyentes. El hermano que no tiene la capacidad para salir a clamar a voz en cuello como trompeta la salvación de Cristo no debe usar eso como pretexto. Todo cristiano tiene la responsabilidad de hablar las buenas nuevas a las personas en su camino. Abre tus ojos y veras que Dios te pone en situaciones sumamente increíbles para hablar el evangelio. Dios no te salvo para ocupar un lugar en la iglesia o bendecirnos con tu presencia. Somos cartas leídas por el mundo. ¿Cómo se lee tu vida? Usamos pretextos como…”no se que decir” o “no estoy preparado”. Ya basta, ¿eres tu salvo?…pues diles como lo recibiste. Explícales lo que sabes y si temes de no saber contestar las preguntas que siguen, estudia para poder dar respuesta. Procura con diligencia presentarte á Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad. Se dice que D.L. Moody nunca dejo un día pasar sin hablar con alguien del evangelio. Una noche subió para descansar y no pudo dormir. Casi era media noche y recordó de su promesa y se levanto de su cama y bajo a la calle y dio el mensaje de salvación al primer hombre que encontró. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

Muchos cristianos trabajan mucho para dar lo material a sus hijos, pero no han hablado con ellos de la salvación. Confían que el ministro lo hará o la maestra dominical lo hará pero no se han preocupados por las almas de sus hijos. Deben avergonzarse en pensar que otros tienen mas influencia para convencer sus hijos de la salvación que ellos mismos. Puede ser que sienten que no tienen influencia porque sus vidas están mal. Se sienten hipócritas. Prefieren callarse y no hablar de Cristo en lugar de arrepentirse de su pecado y ser útil para Dios. Si eres padre de familia, ve con tu hijo y háblale de Cristo. Cristiano, ya no pierdes tiempo precioso, habla con tus amigos y familia de la salvación de Jesús. Una oportunidad perdida puede resultar en una tragedia en la vida de uno. Considera esto, 20 mil personas mueren todos los días en Norte America y 70 mil personas mueren todos los días en el mundo. Tarde o temprano será un familiar o amigo en esa lista. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

La noche viene, cuando nadie puede obrar. Muchos están ocupados con cosas de este mundo, y aunque son cosas importantes, algunos cometen el error de dejar que esos trabajos tomen el primado en su vida. Ay de nosotros si no cambiamos el enfoque y regresamos a cumplir la tarea que Cristo dejo para la iglesia. Hay mucho interés en el fin del mundo, pero lo curioso es que nadie lo cree. Tristemente ni los cristianos creemos que Cristo podría regresar en cualquier momento. La famosa fecha de mayo 21, 2011 llegó y se fue y confirmamos que la palabra de Dios es verdadera y todo hombre mentiroso. Sin embargo sabemos que Cristo no tarda su promesa como algunas la tienen por tardanza. Podemos decir ¡Amén! con Juan, “El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven, Señor Jesús”. ¿En verdad, entendemos que Cristo viene pronto y solo tenemos AHORA? Temo que algunos tienen curiosidad de saber el día y hora para saber cuanto tiempo mas tienen para jugar. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios; Redimiendo el tiempo, porque los días son malos. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

¿Por qué no hemos hecho los cambios necesarios en nuestras vidas para respaldar a las palabras que predicamos? ¿Por qué seguimos con los pretextos y los temores en vez de hablar confiadamente de Cristo? ¿Por qué estamos tan enfocados en las cosas cotidianas en vez de predicar el evangelio a todos en todo momento? ¿Por qué somos ministros tan concentrados en nuestras enseñanzas a los hermanos y menos estudiados y dedicados a la predicación del evangelio? ¿Por qué no estamos aprovechando las oportunidades que Dios nos da para hablar de Cristo? ¿Qué esperamos? He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud.

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