El hombre esforzado

Jueces 6 .12

Por Roberto Espinosa

Hay algunas circunstancias en la vida en que nos rodean nuestros enemigos hasta dejarnos empobrecidos y en grande manera atribulados. La Biblia nos habla de esto, el día en que habrá días de tribulación como no se han visto antes. Hay un relato bíblico que nos ilustra lo que hay que hacer en tales casos y que tipo de hombre se requiere ser para tener victoria.

En Jueces 6 vemos a Gedeón el hijo menor de Joas, en medio de una situación difícil en la que los enemigos siendo muchos robaban a los israelitas el sustento para sus familias, el acoso fue tal que muchos estuvieron escondidos en las montañas y en las peñas al aviso de que los enemigos venían para robar.

En medio de esta situación penosa e incomoda, los israelitas adoraban a Baal el dios de los cannanitas. Le habían conseguido un lugar prominente entre su habitación y también en su corazón para irritar a Dios y para sellar su propia destrucción por causa del pacto. Sin embargo Dios había decidido salvar a Israel una vez mas por medio de Gedeón. Dios visito a Gedeón en medio de tribulación, pero no lo encontró escondido, ni amedrentado por el enemigo. Lo encontró haciendo lo que se puede por uno mismo y por la familia.

Las adversidades no son tiempo para ponernos a lamentar sobre nuestra poca fortuna y hacer desfallecer nuestras manos diciendo que nada se puede hacer excepto huir al monte. Escondernos a las peñas y las cavernas de las montañas en el contexto espiritual, significa que cuando hay batalla solo hay que resistir, no dejar su puesto, no esconderse, sino hacerle frente, así que enfrentaremos los retos de frente. No habrá perdida en mantenernos firmes hasta el fin, aunque fuéramos un espectáculo al mundo entero el quedarnos a dar la batalla será en todos los casos de mejor nombre que haber salido corriendo a resguardarnos pensando que teniendo las manos una junto a la otra es mejor opción que hacer algo con ellas.

Así en el caso de Gedeón mientras los demás se habían dado por vencidos de los enemigos y clamaban a un Dios que pensaban los había abandonado, otros por el contrario se apoyan en los poderosos hechos que Dios había hecho en el pasado para creer en la salvación de Dios y en su provisión oportuna. Dios visito al pueblo de Israel en su angustia cuando un hombre estaba resistiendo en la medida de sus posibilidades al enemigo, sabiendo que Israel tenia un Dios poderoso aunque él mismo nunca lo había visto y sus vecinos ya casi se habían olvidado del El.
Cuando Dios visito a Gedeón, este había considerado seriamente sobre los poderosos hechos de Dios en el pasado, sus maravillas y su pacto, sin embargo nada correspondía con la actualidad. Había Dios abandonado a Israel a sus enemigos para siempre?, habría manera de clamar a Dios y que este se acordara que somos frágiles y propensos al mal?, esto ya lo había considerado, pues cuando supo que Dios lo estaba visitando solo pensó en una cosa, Reconciliar con Dios, ofrecer un sacrificio, recibirle pero no con las manos vacías. Dios no rechazo esta disposición de parte de Gedeón sino que la adecuo, en lugar de comer del platillo preparado lo ordeno como una ofrenda pacífica y fue acepta. Así cuando las circunstancias en nuestras vidas se hacen mas ásperas, debemos con mas confianza estar dispuestos a reconciliarnos con Dios y a ofrecerle todo lo que somos y tenemos, El nunca desechara un corazón contrito. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmos 51:17

En su entrevista con Dios, de manera puntual y muy breve Dios mostró a Gedeón lo que haría y como lo haría. Darás salvación a tu pueblo y yo haré el resto, porque yo seré contigo. Es justamente en las circunstancias difíciles que la fe parece escasear, pero es aquí donde la fe que tengas es mas efectiva. Si pudieras creer que no solo Dios volteará la situación adversa, sino que también todo lo hará conforme a su consejo a través de nuestra obediencia, entonces sucederá lo que llamamos milagro. Son muchos los ejemplos en las escrituras donde un poco de fe logra lo inalcanzable: un hombre recupera su hija de la muerte con un poco de confianza en las palabras del maestro Lucas 8.50, la mujer enferma de su cuerpo usando de la última esperanza que tenía fue salva Mat 9.22, el predicador perseguido que pensaba que todo había ya acabado se renovó dando continuidad a su ministerio a través de un nuevo ministro 1 Reyes 19.14, y así la lista sigue y sigue. Así ahora, Dios no ha cambiado en su forma de influenciar al mundo. Primero ha escogido a los seres humanos mas ineptos, luego les ha regalado la fe, en algunos de estos es poca, pero una vez puesta en marcha el resultado es un milagro. Si ponemos a trabajar nuestra fe “ las obras que hago también él las hará; y mayores que éstas hará” Juan 14.12.

Gedeón el hombre esforzado hizo además algo significativo para reivindicar a Dios. Quito la abominación que había quitado la gloria de Dios en su pueblo destruyendo el altar a Baal y ofreciendo a Dios sacrificio en el mismo lugar donde antes se daba culto a dioses ajenos. Gedeón es ejemplificado como hombre de fe en la escuela dominical por sus batallas pero nunca por el hecho de que esforzarse en poner en acción la fe consiste inicialmente en poner a Dios en primer lugar de nuestras vidas y en darle la honra que Él solo merece, como la escritura dice “Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones” 1 Pedro 3.15, si usted y yo tuviéramos el celo suficiente para quitar los altares y lugares altos que se han construido alrededor (no digo que los derribemos, sino que), exponiéndolos a la vergüenza y anunciando lo ridículos que son comparados con la grandeza del poder de nuestro gran Dios y Salvador nuestro 1 Pedro 2.9, entonces, nuestra fe sería también llamada la de un hombre esforzado. Sin hablar de altares que se han construido dentro de nuestras vidas para dar culto al entretenimiento, al deporte, a la flojera, al trabajo, al dinero, a nosotros mismos en donde hemos sacrificado lo que es de Dios cometiendo sacrilegio. Limpiémonos pues de estas cosas y vivamos por fe. En el caso de Gedeón esta acción le costo que le cambiaran de nombre, como quien nace de nuevo, este hombre había sido mudado en alguien distinto, ahora era un hombre de fe y un hombre de Dios a los ojos de todos, así debemos nosotros abrasar definitivamente la voluntad de nuestro Dios y andar en novedad de vida. Esta batalla precede a las demás que tendrá en su vida.
Finalmente Gedeón ejemplificó la tarea de comandante militar que otros ya habían hecho, aunque ahora era el turno de él. Solo quisiera resaltar algo que se sobre entiende y esta dicho mas pasa desapercibido en Jueces 6.34 “ Y el espíritu de Jehová se envistió en Gedeón”. Esta pequeña porción es de los mas importante. Hace no pocos meses un predicador y amigo visito nuestra iglesia para decirnos mas sobre unción. Sin unción no es posible lograr victorias espirituales, la unción es mas que la aprobación de Dios para nuestro llamamiento, es la supereminente grandeza de su poder que obra en nosotros para vivir en victoria. ¿Cómo podemos ser ungidos?, bueno todo comenzó cuando Dios nos dio su Espíritu, en aquel momento Dios nos habilito para andar en una nueva vida, pero esta unción se manifiesta en nuestras vidas en la medida en que vamos transformando nuestro entendimiento. La escritura nos enseña que es un ejercicio diario el renovar nuestra mente, dejando los pensamientos del hombre viejo y pensando y creyendo como lo hace el nuevo que es criado conforme a Dios en justicia y santidad de verdad. Un hombre ungido es aquel en el que Dios obra poderosamente porque vive en la potencia de Dios, hace las obras del Espíritu porque entiende al Espíritu, y por consecuencia sus hechos y dichos son poderosos. Si usted y yo que ya tenemos el Espíritu renováramos nuestra mente a diario vistiendo el nuevo hombre y habláramos y pensáramos y actuáramos como lo hace Dios seríamos ungidos y nuestras batallas serían victoriosas.
Como decíamos en un principio, Gedeón germinó en un tiempo angustioso para el pueblo de Dios y ejemplifico la fe y la fuerza que se necesita en un hombre para vivirla y para dar salvamento a su pueblo. ¿Podemos nosotros que vivimos en tiempos donde la fe escasea y no vemos grandes victorias cambiar esta condición?
Sí, así sea, Amen

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 10.0/10 (1 vote cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
El hombre esforzado, 10.0 out of 10 based on 1 rating
Esta entrada fue publicada en Sin Categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario